Era 1977, cuando la segregación racial no tenía mucho de haberse erradicado, pero la mujer seguía haciéndose camino en un mundo dominado por hombres. Sin embargo, en los primeros minutos de aquella película revolucionaria llamada Star Wars, surgió la figura e influencia de Leia Organa; una princesa que de princesa solo tenía el título. Un personaje femenino fuerte que impuso un parámetro para el resto de la franquicia.

De tal hija, tal madre

Leia no podía sacar su ímpetu y fortaleza de la nada, y George Lucas lo sabía. Por eso se encargó de darle a Padmé Amidala, su madre en las precuelas, una personalidad similar. Reina de Naboo y responsable al utilizar su poder político, pero nunca escondida tras el trono, Amidala mostró su fortaleza siendo una impecable líder en Episodio I, una guerrera y romántica en Episodio II y una libertadora en Episodio III. La Fuerza y los genes se transmitieron a la siguiente generación, no importa si es por orden de episodio o por año de estreno.

Primero la causa

De Leia aprendimos que puedes perder todo y por supuesto que dolerá, pero si la causa es grande y noble, hay que seguir luchando por ella a como dé lugar. Y ella no fue la única quien apostó todo por el beneficio de la galaxia; recién vimos en Rogue One como Jyn Erso hizo enormes sacrificios por la Rebelión. Una mujer aguerrida que puso en peligro su vida por un puñado de rebeldes que ni siquiera conocía, pero quienes luchaban por un ideal cobijado por su propio padre.

No subestimes al “sexo débil”

Y con “sexo débil” nos referimos a todo lo contrario. Leia comenzó la saga como una especie de “damisela en peligro”, que eventualmente salvó el pellejo de sus rescatadores Luke y Han durante su escape. Asimismo, Finn encuentra a una joven en apuros que finalmente termina rescatándolo de la hostilidad en Jakku. Rey es usuaria de la Fuerza y hábil con las armas, además de tener un alto grado de inteligencia. En teoría Leia no es su madre, pero de que siguió el modelo impreso por la General, eso no nos cabe duda. No quisiéramos volvernos en su contra, ¿verdad Kylo?

Ideales fuertes

Leia fue una impulsora de la Rebelión, creía ciegamente en ella y creció toda su vida luchando por su libertad. A pesar de los privilegios de los que gozaba como Senadora, sus objetivos siempre fueron distantes de los del Imperio. Igual de firme se mantuvo siempre Padmé durante la caída de la República, así como Ahsoka Tano, otra de las protagonistas de la saga. Cuando la Orden Jedi le dio la espalda injustamente, Tano no se quedó a llorar y se separó para perseguir su propia causa. Al final, la Orden se cae en pedazos y Ahsoka vive refugiada hasta que la descubrimos de nuevo en Star Wars: Rebels.

Sin duda, la influencia de Leia Organa estableció un parámetro que se ha replicado a lo largo de la franquicia. Gracias a ella, Star Wars es conocido por su buena porción de personajes femeninos protagónicos creados con bases sólidas y que encabezan la lucha de la mujer por definir su lugar en la sociedad. Y por supuesto, nada de esto podría haberse logrado sin el extraordinario trabajo que nos regaló Carrie Fisher.

Por ello, General Leia Organa, ¡nosotros te saludamos!