No solo Netflix México, también a nivel mundial está cambiando la forma de ver contenidos.

  • LO BUENO: Ver las películas del año nunca fue tan fácil y cómodo.
  • LO MALO: Las salas de cine podrían desaparecer (en un futuro lejano).

Si no puedes contra el enemigo, únetele. Y no es que Netflix sea precisamente enemigo del cine, pero sí ha cambiado radicalmente la forma en la que lo consumimos. Poco a poco, Hollywood le va cediendo lugar al servicio y ahora estarán trabajando de la mano. Bueno, casi.

De las series a las películas

House of Cards, Stranger Things, Sense8 o Narcos, todos significaron un extraordinario hit para la compañía. Pero sus planes van mucho más allá, pretenden también ofrecer sus propias producciones cinematográficas.

Hasta ahora la lista es un poco reducida, teniendo como mayores apuestas títulos como The Ridiculous 6 con Adam Sandler, que costó unos 60 millones de dólares. Entre títulos pequeños, sobresalió cierta cinta llamada Beast of No Nation, que causó un enorme impacto entre los televidentes y le valió a Idris Elba una nominación a los Globos de Oro.

Aquí es donde supieron que era el camino correcto. Su lista de proyectos por venir, con presupuesto mucho mayor, incluye War Machine con Brad Pitt y Tilda Swinton, y Bright con Will Smith y Noomi Rapace. Los cuatro actores son nombres de talla hollywoodense y no es difícil imaginarlas anunciadas en las salas de cine.

No solo Netflix

También otros servicios como Amazon han entrado al mundo de los “feature films” con grandes resultados. Igual a como ocurrió con su serie Transparent en los Globos de Oro, Manchester by the Sea sonó en todo el mundo después de ganar un par de premios Oscar en la pasada entrega, uno como Mejor Guion y otro por Mejor Actor (Casey Affleck). Así, se convirtió en la primera producción de un servicio de streaming que consigue una de estas estatuillas.

El factor Marvel

Si bien Disney tiene totalmente definido que sus películas y sus series son productos distintos, también estableció que van directamente ligados unos a otros. Esto también a manera de negocio.

En una plática a la que LuisGyG pudo asistir (y que seguro muchos le envidiamos), Karim Zreik, Vicepresidente Senior de Programamción Original de Netflix, afirmó que la clave está en convivir en armonía y encontrar la forma de ligarlos sin que uno estorbe al otro.

“Si los Avengers protegen el universo, cómo nuestros personajes protegen el vecindario. Ese vecindario para nosotros es Hell’s Kitchen […] En la continuidad de Marvel es ahí donde estos cuatro personajes han existido, así que es fácil para nosotros seleccionar sus historias y ubicarlas en el vecindario.”

Pongámoslo así: Disney y Netflix tienen mentalidades distintas, por el momento. A la primera le conviene seguir exhibiendo sus películas en las salas de cine por la cantidad estúpidamente alta de dinero que generan. ¿Cuánto les durará el chistecito? Eso dependerá de qué tanto servicios como Netflix se mantengan en el radar del consumidor.

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Los tiempos cambian

Durante el evento al que asistió LuisGyG, el CEO de Netflix, Reed Hastings, hizo un comentario muy puntual sobre el consumo de contenido hoy en día. Pasamos muchísimo tiempo acostumbrándonos a algo hasta que en algún punto lo asumimos como natural, entonces llega un cambio enorme y todos nos alarmamos, pero en realidad debemos tomarlo con la naturalidad de las cosas.

Hastings pone como ejemplo los caballos, animales que convivían con los humanos y que, por necesidad de transporte, comenzamos a domesticarlos entre el 2000 y 3000 a.C. Tiempo después llega el automóvil y ahora el caballo “se convierte en mascota para los ricos”.

Lo mismo sucede con la televisión: “La idea de que la televisión debe ser transmitida es un artefacto de la tecnología de primera generación. Ahora somos capaces de emparejarnos con el Internet para un mundo On Demand, que es el camino natural, poderoso y humano de consumir contenido en video. Y está explotando todo un mundo de creatividad.”

¿Naturalidad en el contenido On Demand? ¡Por supuesto! Tal vez no lo tenías en cuenta, pero eso ya lo hacías desde hace mucho. Como con los libros, por ejemplo. “A las 9 de la noche puedes leer el capítulo 3, y un mes después el capítulo 4. […] Música, libros, están disponibles “bajo demanda”. Consigues un libro y te quedas hasta tarde para leerlo, te lo llevas a la playa, puedes consumirlo durante el año. ¡Comidas! Las consumes cuando quieres. No te gustaría vivir en un sistema de cafetería, donde cada comida se sirve a cierta hora. Toda nuestra vida gira en el On Demand.

¿De verdad afecta Netflix al cine?

Tal vez solo a los exhibidores. Y seamos justos, las cadenas de teatros han sido bastante avorazados con el mundo del cine. En México, hasta donde yo me quedé, por cada peso que ingresa a la taquilla, se destinan 50 centavos a éstas, dejando los otros 50 para repartirse entre distribuidora y producción. Poco justo para el fabricante del producto, ¿no?

Lo que hace Netflix México y en general es reformar la forma en la que consumimos el contenido. La experiencia de asistir a una sala difícilmente se comparará con ver una película en una pantalla casera. Por otro lado, la comodidad del segundo nunca igualará el primero (a menos que tengas tu propia sala de cine).

Por esa razón, al menos por el momento, la industria del cine apuesta por las dos vías. Será cuestión de tiempo para ver cuánto más durará.

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